Talento Sénior

El swing más certero

11/03/2020
Golf y talento

Por FERNANDO LALLANA

Golf y Recursos Humanos

Al golfista norteamericano Sam Snead le irritaba que los periodistas deportivos le reconocieran el golpe más natural y hermoso del circuito. En realidad, su swing no era natural, era fruto de honda dedicación y persistencia. Encrespaba al maestro que se restara mérito a horas y horas de persistente entrenamiento, en muchas ocasiones interrumpidas por el sangrado de sus manos.
Un elemento que provoca fascinación entre quienes trabajamos en el ámbito de los Recursos Humanos y el Emprendimiento es el talento. No me refiero a un determinado tipo, sino al talento con mayúsculas. La mejor definición, desde mi punto de vista, hace referencia a la capacidad puesta en práctica por una persona que tiene la voluntad y el compromiso de alcanzar resultados superiores en el entorno concreto de un grupo u organización.

El talento:¿genética o entrenamiento?

Forma parte de un recurrente debate si el talento viene en la mochila de la genética o si puede y debe ser adquirido con entrenamiento. ¿Desde qué óptica pueden explicarse resultados extraordinarios en el ámbito del deporte, del conocimiento, de la excelencia artística o de la empresa? A pesar de que Aristóteles, en su Ética a Nicómaco afirmara que la “excelencia no es un acto, sino un hábito”, a lo largo de mucho tiempo se entendió que el talento era innato. Sólo a finales del siglo XIV se comenzó a discrepar de la teoría genética.

El psicólogo William James, en su obra Principios de Psicología, advirtió que “si los jóvenes supieran lo pronto que se convertirán en meros manojos de hábitos, prestarían más atención a su conducta mientras todavía tienen plasticidad”. Sólo desde bien entrado el siglo XX se comenzó a pensar seriamente que el talento podría educarse y perfeccionarse. En la actualidad, la mayor parte de los autores coinciden en que el peso genético es un factor cada vez menos condicionante.

La investigadora Carol Dweck, en La actitud de éxito, afirma que carecen de “mentalidad de crecimiento” quienes creen que nacemos con una tasa de talento que se mantiene durante toda la vida. Sin duda, venimos a este mundo con un material genético incorporado, pero no es menos cierto que, mediante procesos de educación, se puede modular dicho abastecimiento innato y generar así talento.

La motivación en el ámbito educativo

En el ámbito educativo, son muchos los estudios que insisten en que la motivación hacia la excelencia y el aprendizaje constante, persistente y no exento de esfuerzo y superación, es determinante en un adecuado desarrollo de talento. Uno de los expertos que más ha estudiado la influencia del Talento en el éxito personal es el norteamericano Geoff Colvin. En su libro The Talent is Overrated explica cómo el llamado “don natural” incorporado al equipamiento natural es un elemento mucho menos importante de lo que puede parecer en las personas que han alcanzado cotas de éxito elevadas.

Las investigaciones recientes demuestran que esa no es la razón de por qué determinadas personas alcanzan resultados extraordinarios. Más bien, el quid está en la denominada “práctica deliberada” o tipo de actividad específicamente definida que es entrenada con gran intensidad. Sin embargo, no se trata simplemente de trabajar duro y repetir de forma constante determinadas tareas. No es cuestión de golpear la bola una y mil veces como un autómata.

La práctica intensa descansa sobre la paradoja de que el esfuerzo para conseguir objetivos específicos, permitiendo cometer errores, amplifica los niveles de inteligencia. Las experiencias en las que una persona se ve obligada a alcanzar metas sorteando dificultades, avanzando lentamente, cometiendo y enmendando errores, acaban por multiplicar su agilidad mental.

Se tiende a creer en nuestra sociedad postmoderna que es deseable el aprendizaje sin esfuerzo; y una corriente de educadores ha emprendido una cruzada contra el empeño sacrificado y tenaz. Sin embargo, “se trata de una manera terrible de aprender”, según Robert Bjork. Es como pretender ganar un grand slam sin bajarse del buggy.

Reflexión

Reflexionar

¿Qué aportan estas reflexiones a una dirección de Recursos Humanos? Pues como poco, que la identificación del talento y su desarrollo no debe centrarse de manera determinante en las personas extraordinarias que parecen tener habilidades innatas. La ciencia nos está orientando a poner el acento en identificar personas que, partiendo de la detección de pequeñas ventajas genéticas, han interiorizado procesos de desarrollo de competencias o cualidades. Pero principalmente nos conduce a concluir que las personas más valiosas son las que, sobre todo, alentadas por la combustión de la motivación, se esfuerzan en desarrollar y cultivar sus competencias mediante una tenaz e inteligente práctica deliberada.

Una última reflexión nos sitúa en el absurdo de asumir que el talento de los profesionales sénior queda menoscabado simplemente atendiendo a su edad. Si se admite que la persistente práctica deliberada estimula y multiplica el talento, podemos afirmar que, en general, el swing profesional más certero está más próximo a la robusta madurez que a la inexperta e imberbe bisoñez. Por ello resulta crucial iluminar el talento sénior con valores como los que inspira la película “Abuelos, nunca es tarde para emprender” (2019), banqueteada por Fundación Selectiva con un insuperable hole in one.

 

Fernando

¿Quién es Fernando Lallana Moreno?

Fernando es actualmente Socio- Consultor en  Management&Research,  donde lidera proyectos y outsourcing de Recursos Humanos y Emprendimiento en el ámbito nacional e internacional, principalmente en América Latina.

Imparte conferencias o workshops sobre Emprendimiento : “Emprender o no emprender” y clases de Iniciativa Emprendedora en Centros de Enseñanzas Superior.

Profesor del  Módulo “Identificación y desarrollo de talento” en Master Executive de Liderazgo y Recursos Humanos en Institute for Advance Management del CEU.

Autor de varios libros históricos: “Florentius” (2012) y “Si te dicen loco” (2025) y coautor de: “MBA: más que buenas actitudes” y “Abuelos” junto con Ana Virtudes basado en guión de la película de Santiago Requejo: “Abuelos, nunca es tarde para emprender”

Desde 2019 es Director de los “Premios +50Emprende”  dirigidos a personas mayores de 50 años. En su primera edición tuvieron una dotación económica de 30.000€, que se repartió entre 3 proyectos presentados por emprendedoras y emprendedores senior de toda España.

Este es el vídeo resumen para que puedas conocer el proyecto:

 

 

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